Según el Reporte de Tendencias de Ransomware y Estrategias Proactivas 2025 de Veeam, el 21% de las organizaciones latinoamericanas reportó al menos un ataque durante el último año, mientras que el 34% sufrió dos ataques, el 25% tres y el 20% cuatro o más. Estos ataques se caracterizan cada vez más por el robo, cifrado y extorsión de datos sensibles, impactando de manera directa en la privacidad, la seguridad y la disponibilidad de la información.
En Veeam, identificamos tres fallas frecuentes que siguen exponiendo a las empresas frente a los ciberdelitos:
Creer que la ciberseguridad termina en la prevención
Uno de los errores más habituales es pensar que con evitar un ataque es suficiente. Sin embargo, el desafío actual no solo radica en impedir la intrusión, sino en asegurar la continuidad del negocio y la recuperación rápida cuando el incidente ocurre. La ciberseguridad es solo la punta del iceberg en un entorno digital fragmentado y expuesto. Muchas organizaciones invierten en herramientas de protección, pero no contemplan de forma integral la respuesta y recuperación ante ransomware, que es precisamente donde la industria aún presenta mayores fallas. Sin planes probados de respaldo y recuperación, incluso una brecha menor puede convertirse en una crisis operativa.
Subestimar el factor humano y la responsabilidad compartida
La tecnología por sí sola no alcanza. Muchas organizaciones descuidan la capacitación de sus equipos y el enfoque integral de la ciberresiliencia. El desconocimiento frente a intentos de phishing, amenazas internas o ataques a la cadena de suministro sigue siendo una puerta de entrada frecuente para los ciberdelincuentes. La ciberseguridad y la ciberresiliencia son una responsabilidad compartida. Empresas, especialmente las PYMES, gobiernos y usuarios deben adoptar medidas preventivas concretas, desde la aplicación constante de parches hasta la formación continua de los equipos. Pasar de la concientización a la acción es el paso indispensable para reducir riesgos reales.
La brecha entre las estrategias definidas y su aplicación sigue siendo uno de los principales desafíos para las organizaciones. Sin procesos probados, planes de respaldo validados y equipos preparados, incluso las mejores iniciativas de ciberseguridad pierden efectividad frente a un incidente real.
Corregir estos errores permite a las empresas fortalecer su postura de ciberresiliencia, asegurar la continuidad del negocio y mejorar su capacidad de respuesta y recuperación en un entorno de amenazas cada vez más complejo y dinámico.
No validar ni probar las copias de seguridad
Contar con copias de seguridad sin verificarlas periódicamente es otro error crítico. Las empresas suelen asumir que sus respaldos funcionarán cuando los necesiten, pero sin pruebas regulares no hay garantías reales de recuperación. La experiencia demuestra que la preparación y la validación de las estrategias de recuperación son claves para enfrentar un ataque sin ceder ante presiones externas. Probar las copias de seguridad y los procesos asociados permite reducir tiempos de inactividad, minimizar el impacto operativo y fortalecer la resiliencia frente a incidentes.












